jueves, 25 de abril de 2013

Grandes Iconos Universales XIV: La Primavera, Sandro Botticelli, 1478.

La Primavera de Botticelli.
Nos encontramos en pleno Quattrocento, la pintura del siglo XV italiano tiene como precedente inmediato el naturalismo de Giotto en el llamado Trecento. Con la revalorización del ser humano y el mecenazgo (de los Médicis en Florencia) se desarrollan la capacidad creativa, y la figura del pintor como intelectual, no como artesano. El retablo desaparece, y el cuadro es un mundo en si mismo, sin conexión con el ámbito exterior, esto es, la obra pictórica se independiza de la arquitectura. Sin dejar de tener presencia constante el tema religioso también se tratan temas profanos (mitología). El paisaje se presenta como telón de fondo de la obra, sin conexión con las figuras. Unas figuras llenas de naturalismo, belleza e idealización con exaltación del desnudo y mucho volumen en las formas.

Centro de la Primevera, vemos como el paisaje enmarca a las figuras.
Un paisaje cultivado con pasión y detallismo minucioso (muy flamenco), que sirve para dar profundidad y encuadrar las figuras. La pintura cobra un gran sentido espacial, con composiciones complejas marcadas por la profundidad. La luz se maneja con creciente perfección, en general sirve para resaltar los planos, en contraste con las formas planas, el pintor está obsesionado por la captación de la profundidad, según P. Ucellola perspectiva es manifestación de la Belleza”. El dibujo es un elemento capital que a veces traduce el talante del pintor: sereno como Fra Angélico, o nervioso como Botticelli. La pintura del Quattrocento es el imperio de la línea sobre el color, por ello nos encontramos con contornos nítidos y la apariencia plana de formas (dos dimensiones).

Autorretrato de Sandro Botticelli.
En la última generación del siglo destaca el genio de Sandro Botticelli con su dibujo eléctrico, recorrido por trazos nerviosos. Un movimiento que agita todas las formas, combinado con la tristeza que asoma en todos sus rostros. Que son expresión de su talante y de la melancolía de la vida florentina de fin del siglo, por tener conciencia de la inferioridad política y militar de las repúblicas frente a los emergentes Estados Nacionales, mientras Italia estaba fragmentada, el pesimismo de Botticelli es paralelo al de Maquiavelo. Sandro Botticelli fue el gran intérprete y adalid del neoplatonismo del Renacimiento, al combinar temas religiosos y páganos en búsqueda constante de la belleza y la estética. La pintura de Botticelli está marcada por la gracia y la elegancia, en un arte muy intelectual y muy centrado en la representación de sentimientos. Ese humanismo, hedonismo y neoplatonismo estético inundan su obra, y podemos encontrarlo en sus paisajes primaverales y en su glorificación del cuerpo humano desnudo, en obras de temática mitológica como la célebre El nacimiento de Venus, apoteosis del cuerpo desnudo y las formas ondulantes, donde ya utiliza un paisaje primaveral, un paisaje que sublima en nuestra Primavera.

Figura central de Venus.
La Primavera fue realizada hacia 1478, como encargo para la casa del gran mecenas florentino Lorenzo di Pierfrancesco de Médici. Una obra de grandes dimensiones (de 203 cm de alto y 314 cm de ancho) cenit del simbolismo filosófico, del neoplatonismo y humanismo de Botticelli y del Quattrocento italiano. Es una obra monumental que Botticelli llena de naturalidad, minuciosidad y detallismo. Y que cuenta con una evidente composición simétrica marcada por la figura central de Venus, diosa de la belleza, el amor y la fertlidad, representada como una Madonna con manto, gran creadora de la naturaleza, que con su majestad divide la obra en dos partes iguales. 

Metamorfosis de Cloris.
A la derecha, Botticelli representa una escena de Las Metamorfosis de Ovidio, la historia de la ninfa Cloris, que se decía exhalaba flores al respirar. Cloris fue perseguida por el dios del viento, Céfiro, que la convirtió por la fuerza en su esposa. Botticelli representa a Céfiro en el momento de alcanzar a Cloris, aunque finalmente se arrepiente de su conducta y la transforma en Flora, y le regala un jardín donde siempre es primavera. Cloris se convierte en Flora, junto a la figura de Venus, y va arrogando rosas a la diosa del amor.

Mercurio con sus botas aladas junto a las sublimes Tres Gracias.
A la izquierda, se representa a las gráciles Cárites o Tres Gracias (Aglaya, Eufrósine y Talia), hijas de Zeus y Eurínome, las diosas de la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad, por lo tanto, de la primavera. Junto a ellas encontramos al dios Mercurio (el Hermes griego), el mensajero o heraldo de los dioses del Olimpo, que intenta tocar el cielo ataviado con casco y espada, ya que era el nexo entre el cielo, el mundo de los dioses, y la tierra. En la parte superior, por encima de Venus, está Eros o Cupido, el dios del amor, que dirige su flecha hacia las Tres Gracias, servidoras de Venus, en su grácil baile. Para muchos el cuadro es una alegoría del amor platónico y la fertilidad de la primavera.

Maravillosas y transparentes Tres Gracias de Botticelli.
Las figuras Botticelli parecen inspirarse en esculturas griegas clásicas, figuras idealizadas (dioses) esbeltas, delgadas (en contraste con el posterior Rubens), estiradas intencionadamente para abundar en su elegancia. Unas figuras que no tienen relación ninguna con el primaveral fondo, pero destacan con luz propia, frente a la oscuridad del paisaje, por la claridad de la piel y las ropas, todo son transparencias y colores claros y suaves. Las transparencias y la palidez de las Tres Gracias o Cloris le sirven para glorificar el desnudo y volúmenes del cuerpo femenino. 

Mercurio
El paisaje primaveral del fondo arbolado, es solamente un telón de fondo, un bosque artificialmente ordenado y racional, que sirve para enmarcar a las figuras. Curiosamente, Botticelli sitúa la escena en una especie de bosque de naranjos, un árbol siempre vinculado a los Médicis, y que además alude a la fertilidad de la primavera mediterránea. En la parte derecha el viento Céfiro dobla unos laureles, en clara alusión a Laurentius o Lorenzo de Médici, y en el centro, detrás de Venus, tenemos un mirto, árbol relacionado con la diosa de la belleza y el amor. Además el suelo es un manto oscuro de flores típicas de la Toscana italiana.

Cupido lanzando su flecha, rodeado de naranjas.
Botticelli crea un monumental icono de la Humanidad marcado por la riqueza en los colores, el detallismo minucioso en la representación, y colmado de su dibujo nervioso y ondulante. Además de contar con una gran belleza y gracia en un ritmo casi poético, como por ejemplo en las figuras de las Tres Gracias, una imagen de gran influencia en la Historia del Arte. Es una alegoría de la llegada de la primavera y del amor platónico, otros también la consideran una metáfora sobre la armonía entre la naturaleza y la humanidad. Otro gran icono universal, que ha marcado la mirada del Hombre desde su creación por el maestro Botticelli hasta la actualidad, ya que aún sigue impresionando e inspirando.

viernes, 19 de abril de 2013

Grandes Hallazgos Arqueológicos VIII: Nínive, la gran capital del Imperio Asirio.

Reconstrucción de la Puerta occidental de Nínive.
En el I milenio a. C. el Imperio Asirio, con su gran poderío militar, dominaba la zona de Mesopotamia, en ese contexto nace Nínive en la orilla oriental del Tigris (cerca del actual Mosul en Irak). Esa situación geográfica privilegiada es muy importante en la evolución de Ninive, estaba rodeada de agua y de tierras fértiles, y era paso obligado de ruta caravaneras y comerciales entre Anatolia, Siria y Mesopotamia. El poblamiento humano en Nínive data del VII milenio a.C. (en el llamado periodo de Hassuna), pero Nínive se desarrolla fundamentalmente desde el III milenio a.C. cuando el rey Manishtushu, hijo del gran Sargón I de Acad, introdujo el culto a Ishtar, diosa asiria de la guerra y la destrucción. Era el símbolo del poder militar e imperial asirio, como sucesores de los belicosos acadios, y alrededor del templo a Ishtar, Nínive prosperó hasta convertirse en la capital y centro religioso del imperio asirio. 

Mapa del Imperio Asirio en los siglos IX al VII a.C.
Esto ocurre en el apogeo del imperio Asirio desde el siglo IX a.C, con grandes reyes como Assurnasirpal, que con sus campañas consigue que toda Mesopotamia quede en manos de los asirios, desde el golfo pérsico hasta la zona levantina del mediterráneo. Un siglo después Sargon II funda su propia capital, Dur Sharrukin, pero muere al poco tiempo en una batalla. Y las riendas del Imperio asirio son tomadas por su hijo, Senaquerib que elige como nueva capital a Ninive, y la convierte en una gran metrópoli imperial en el 705 a.C.. Fue la segunda ciudad más grande de Próximo Oriente, después de Babilonia, sus dimensiones son celebres en el mundo antiguo, es mencionada en la Biblia como Nineveh y se dice que Jonas tardó tres días en cruzarla. 

Plano de la Nínive de Senaquerib.
Senaquerib tuvo que enfrentarse a dos rebeliones: el levantamiento de las provincias mediterráneas contra el imperio asirio, apoyadas e instigadas por Egipto, que consigue sofocar. Y la rebelión de Babilonia que termina con la conquista y destrucción de la ciudad santa de Mesopotamia, Senaquerib hace algo inédito, destruir Babilonia, que siempre había respetada por sus conquistadores. Una vez aplastadas las revueltas Senaquerib se centra en Nínive con un gran programa de obras publicas y reformas para convertirla en una gran capital del mayor imperio conocido. Nínive se amplia de forma espectacular, y la rodea de una gran muralla de doce kilómetros, con una anchura de 25 metros, y contaba con una parte interior, más alta, totalmente de adobe, y parte exterior, de menor altura, de adobe recubierta con mampostería. Una muralla que contaba con al menos quince puertas, dedicadas a los dioses asirios, y dentro se desarrolló una gran ciudad. 

Vista de las Murallas de Nínive.
En torno al célebre templo de Ishtar y al nuevo gran Palacio Real de Senaquerib, él mismo lo llamaba “Palacio sin rival”, es el mayor y más lujoso palacio construido por los monarcas asirios. Contaba con, al menos, setenta estancias y habitaciones, todo construido en adobe con una impresionante decoración mural de lajas de alabastro talladas con relieves que embellecían el muro de adobe (unos 3.000 metros decoración mural). 

Plano del gran Palacio Real de Senaquerib.
Hacia las veces de residencia del rey y centro administrativo y político, de manera que, contaba con dos ámbitos o sectores: el privado o bitanu con las dependencias del rey y su familia estructuradas alrededor de dos patios, además esta zona contaba con la estancia más relevante del palacio, la Sala de Trono. y el sector público o babanu, donde se encontraban las zonas reservadas para la política y la administración del Imperio. 

Sargón II con su hijo Senaquerib, relieve de Dur-Sarrukin.
Lo más destacado del palacio son sus relieves decorativos, que cumplían la función de alabar la figura del rey como defensor del pueblo, guerrero, representante en la tierra del dios principal asirio Assur, constructor, etc. Además plasmaban batallas, escenas costumbristas de la vida cotidiana, ceremonias cultuales... Unos relieves (que además estarían pintados) soberbios que debían imponer y sobrecoger al visitante y enaltecer la figura del rey. Hoy en día sólo se conservan algunos de estos excelsos relieves en el British Museum, ya que el palacio y la ciudad fueron destruidos como luego veremos. Nínive era esplendorosa contaba con numerosos palacios, edificios públicos, canales, bibliotecas, e incluso impresionantes jardines, Senaquerib era un experto botánico, creo jardines a varias alturas, que para muchos son los míticos jardines colgantes, que la tradición sitúa en Babilonia.

Recreación ideal de una sala del Palacio de Nínive por Austen Henry Layard
Senaquerib muere en el 681 a.C. asesinado por dos de sus hijos, para muchos un castigo por la destrucción de la divina Babilonia. Le sucede su hijo Asarhadón, que se centra en la reconstrucción de Babilonia y en intentar conquistar Egipto. Su hijo y sucesor Assurbanipal, logra tomar la Tebas egipcia en el 664 a.C. y lleva al Imperio asirio a su cenit de poder, extensión y esplendor. Además se construyó otro palacio en Nínive, de menores dimensiones que el de Senaquerib, su abuelo. El Palacio de Assurbanipal tenía planta rectangular, y también estaba dividido en dos sectores (privado y público) separados por la Sala del Trono, que estaban comunicados por largos pasillos decorados. 

La caída de Senaquerib, de Rubens.
Contaba con unos relieves no menos soberbios, que se centraban más en aspectos de la vida cotidiana del palacio como ceremonias, banquetes y músicos, que en escenas bélicas. Las batallas son sustituidas, en parte, por escenas de caza, en las que los leones representan al enemigo, que nada tiene que hace ante el poder asirio.

Assurbanipal matando a un león con sus propias manos, 
Hay que destacar la extraordinaria biblioteca que forma Assurbanipal con copias de tablillas y textos del todo el imperio, entre los que se ha encontrado textos tan importantes como el Enuma Elish, la creación según los babilonios (que inspiró el Génesis) y la célebre Epopeya de Gilgamesh, primer relato épico de la Historia. Es la época de mayor esplendor y de paz del Imperio asirio que se mantiene hasta la muerte de Assurbanipal en el 627 a.c. 

León herido, relieve del palacio de Assurbanipal
Tras Assurbanipal, sus sucesores llevan a Nínive hasta su decadencia y destrucción, una destrucción que queda consumada en en el 612 a.C. por la mano de Nabopolasar, gran rey caldeo de Babilonia. La gran capital del imperio asirio quedaba reducida a ruinas, y quedó olvidada y enterrada hasta que en el siglo XIX comienzan los trabajos arqueológicos en Mesopotamia, que dan lugar a la llamada asiriología. Investigadores ingleses, franceses y alemanes se lanzaron a buscar las grandes ciudades mencionadas en la Biblia. El pionero fue el francés P. E. Botta que descubrió la capital de Sargón II, que erróneamente identifico con Nínive.

Austen Henry Layard.
El descubridor de Nínive fue el diplomático, viajero y arqueólogo británico Austen Henry Layard, junto con su colaborador y sucesor H. Rassam, ambos sacaron a luz y excavaron el gran palacio de Senaquerid, que, a pesar de ser destruido por los babilonios, estaba en aceptable estado de conservación. Extrajeron algunos de sus magníficos relieves que pueden ser contemplados en el Museo Británico, junto con la mejor colección de arte asirio del mundo. El Palacio de Assurbanipal, con su destacada biblioteca en la que se encontraron miles de tablillas y fragmentos de textos (unos 20.000). Descubrieron los grandes templos de Nabu, dios de la sabiduría y la escritura, y de la mencionada Ishtar. Además de las extraordinarias murallas, llegando a reconstruir tres de sus puertas, las puertas de los dioses Shamash, Nergal y Abad. Nínive, como otras grandes ciudades de la gloriosa Antigüedad de Mesopotamia fueron descubiertas a mediados del siglo XIX, y otras ciudades que aún están esperando a ser sacadas a la luz.

Bibliografía
A. Leo Oppenheim. La Antigua Mesopotamia. Gredos, Madrid, 2003. 
E. Ascalone. Mesopotamia. Electa, Barcelona, 2005.

viernes, 12 de abril de 2013

Personajes singulares de la Historia XX: Rodrigo Díaz, El Cid Campeador histórico.

Estatua ecuestre del Cid en Burgos.
Rodrigo Díaz nació en el año 1048, era hijo de Diego Laínez, un fiel militar de la corona castellano-leonesa, que había participado con éxito en las tomas de las fortalezas de La Piedra o Urbel frente a los navarros. Esos fieles servicios le hicieron ganarse una cómoda posición dentro de la corte del rey de León y Castilla, Fernando I. Se suele señalar que Rodrigo nace en Vivar (Burgos), pero no hay ninguna prueba empírica, documental ni histórica que asevere esa afirmación, sólo que en el Cantar de Mio Cid se le define como el “de Vivar”. En la corte castellano-leonesa es donde Rodrigo se cría y cultiva el cuerpo y la mente, crece con las historias y hazañas de su padre y de la Reconquista. Además de completar su adiestramiento, traba una gran amistad con el infante Sancho con el que se instruye en las artes de la guerra y ambos exploran la frontera con el Islam, en ese momento atomizado en los llamados Reinos Taifas

Fernando I de León
Junto al infante Sancho va a realizar su primer viaje, siendo aún muy joven, con tan sólo 16 años se dirige a Zaragoza, capital del reino Taifa tributario del rey Fernando I. Las llamadas parias o tributos que pagaban los reinos taifas suponían para las arcas de Fernando I unos 45.000 dinares de oro. Mientras Rodrigo contempla las maravillas de la capital islámica llena de mercados, mezquitas, y queda fascinado por el lujo y la grandeza del Alcázar. El objetivo del viaje era plasmar el acuerdo entre el infante castellano-leonés Sancho y el príncipe de Zaragoza Al-Muqtadir, para crear un ejército conjunto con el que luchar contra Ramiro, rey de Aragón, para que la ciudad de Graus quedara reintegrada al reino Taifa de Zaragoza. La victoria y homenaje a los cristianos en el Alcázar zaragozano marcan al joven Rodrigo, iniciándose su fascinación por el mundo andalusí islámico. Por su dinamismo urbano y comercial, por su lujo y sus formas de vida y organización. 

Aljafería de Zaragoza, construída por Al.Muqtadir.
En el año 1065 muere el rey Fernando I y el reino de Castilla y León queda fraccionado entre los tres hijos del rey: Galicia para García, León para Alfonso y Castilla para Sancho. El nuevo rey de Castilla, Sancho II (amigo desde la infancia) otorga a Rodrigo el titulo de Cid (que viene de Campi Doctor, experto en el campo de batalla). La carrera del Cid es fulgurante se convierte en uno de los hombres más importantes de la corona castellana. Pero todo cambia para Rodrigo en 1072 con la muerte de Sancho, y la unión, de nuevo, de Castilla y León bajo la corona de Alfonso VI. En la nueva corte la posición de Rodrigo es privilegiada, pero nunca llega al nivel que tenía con Sancho. Aún así Alfonso VI intercede para que se case con Jimena, perteneciente a la alta aristocracia asturiana. Además el nuevo rey le hizo embajador de Castilla y León ante los diferentes Taifas, para resolver pleitos y deudas de gran enjundia para la corona. 

Iglesia de San Miguel, Vivar del Cid (Burgos)
De esta manera, en 1079 viaja al reino Taifa de Sevilla para resolver y garantizar el pago de tributos pendientes de un acuerdo de paz anterior entre el príncipe de la taifa sevillana y la corona castellano-leonesa. En se momento se produce el ataque el vecino reino taifa de Granada, por lo que Rodrigo ofrece su diestra mano y sus hombres para defender a la taifa sevillana, aliada de su rey Alfonso VI. Pero ocurre que con el reino de Granada marchaba García Ordóñez, vasallo de Alfonso VI de escala superior al Cid, por lo que la batalla se convierte en una lucha de egos personales entre dos caballeros cristianos, que finaliza con la humillante derrota de García Ordóñez y el homenaje del príncipe sevillano a la figura del Cid. Además de resolver el pleito y renovar la alianza con la taifa sevillana. A pesar del éxito, Rodrigo sabía que su victoria contra Ordóñez afectaría a su vida y posición en la corte castellana. Además se había informado de la vida andalusí, de unos príncipes más dados al lujo que a la guerra, que contaban con unos ejércitos de escaso potencial en el combate.

Alfonso VI de León.
Así llegamos a la primavera de 1081, tras diez años de fiel vasallaje hacia el rey Alfonso, El Cid se decide por una idea que rondaba siempre en su cabeza, el riesgo de un viaje ilegal y prohibido a tierras musulmanas. Con sus hombres y vasallos Rodrigo cruza la frontera del reino taifa de Toledo del príncipe Al-Qadir y se dedican a saquear campos y fortalezas obteniendo un importante botín. Sin embargo, la aventura de Rodrigo llega a oídos del rey Alfonso VI, y, lógicamente, el rey se mostró contrariado ante la gravedad de tal campaña ilegal. Una campaña que no había contado con su consentimiento y además pudo poner en peligro los pactos amistosos entre Castilla y León y la taifa toledana de su aliado Al-Qadir. Por lo tanto, el rey acusa de deslealtad a su vasallo Rodrigo decretando su inmediato destierro del reino castellano-leones. Una decisión quizás algo excesiva, que Rodrigo acató con firmeza, estaba seguro de poder vivir en tierras musulmanas sin problemas. Ya que desde entonces centra su vida en el arte de la guerra y los beneficios que esta puede ofrecer a través de botines, rescates por rehenes, tributos... Y realizará esta labor zonas neutrales en las que sus artes no le enfrentasen directamente con Alfonso VI. 

Patio de la Aljafería de Zaragoza
En primer lugar, ofrece sus servicios a los condes de Barcelona, que declinan su ayuda. Por lo que se dirige a la taifa de Zaragoza de su amigo Al-Muqtadir, que acepta de buen grado los servicios del audaz Rodrigo. El Cid demuestra su eficacia cosechando grandes victorias frente a las taifas de Tortosa, Lerida, Denia o frente a Berenguer Ramón II de Barcelona y el rey de Aragón Sancho Ramirez. Hasta que el rey Alfonso VI, un año después de su toma de Toledo, cae derrotado en la batalla de Sagrajas ante los recién llegados Almorávides. Ante esa nueva amenaza, el rey reclama los servicios de todos sus vasallos para defender su reino, una de las obligaciones del vasallo era acudir a la hueste de su señor, por lo que levanta el destierro al Cid. Alfonso le encarga a Rodrigo la defensa de la región de Valencia, una labor que ejecuta con eficacia y honor. Repeliendo todos los intentos de ocupar la zona de los príncipes taifas de Denia, Lérida o Tortosa, del mencionado con anterioridad Conde de Barcelona. 

Donación de varias aldeas de Valencia por parte del Cid al obispo Jerónimo.
No obstante, en 1088 El Cid sufre un nuevo destierro al negarse a marchar hacia Murcia para formar parte del ejercito de Alfonso VI en la defensa de la fortaleza de Aledo frente a los almorávides. Rodrigo decide quedarse en Valencia y hacerse señor de si mismo, se convierte en protector de toda la zona levantina (desde Tortosa a Orihuela), renovando pactos y recibiendo tributos de las autoridades musulmanas de la zona. En 1092 Rodrigo toma la decisión de hacerse totalmente con la taifa de Valencia, sometiendo a la ciudad a un tremendo asedio. De esta forma, finalmente en 1094 El Cid entra de forma triunfal en Valencia autoproclamándose príncipe absoluto, soberano y señor de Valencia. Luego, posteriormente, se hace con Sagunto y Almenara, toda la zona levantina en manos de Cid se sigue rigiendo por el Corán. En Valencia El Cid creo algo único, un principado musulmán bajo un soberano cristiano.

Claustro del Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos)
En su reino de Valencia murió en 1099 el gran príncipe cristiano, dos años después ante la creciente amenaza almorávide y la incapacidad de defender la ciudad sus restos se trasladan al Monasterio de San Pedro de Cardeña donde recibe, por segunda vez, sepultura. Una vez muerto El Cid histórico se eliminan y trasforman muchos pasajes de su vida, añadiendo hazañas e incluyendo ficciones y se crea la gran leyenda, que nos llega a través del Cantar del Mio Cid hacia 1207. El mito del gran guerrero español que encarna los valores militares y cristianos, de su caballo Babieca y su espada Tizona... todo ello entra dentro de la leyenda. Pero la figura histórica de Rodrigo es mucho más interesante, desde mi punto de vista, ya que nos permite analizar una península ibérica totalmente fragmentada en el siglo XI, en plena Repoblación, con dos poderes enfrentados: los dinámicos reinos cristianos al norte y un Al-Andalus en desintegración al sur. Una situación extraña que permite a un vasallo cristiano convertirse en soberano de un reino. Es una de esas figuras que permiten conocer a través de su vida una época concreta de la Historia, en mi opinión, en ello reside la importancia de Rodrigo Díaz, El Cid Campeador histórico.

Bibliografía: 
G. Martinez Díaz. El Cid Histórico. Planeta, Barcelona, 1999. 
García de Cortazar y Sesma MuñozHistoria de la Edad Media. Madrid, Alianza, 1997.
F. J. Peña Pérez. El Cid Campeador. Historia, leyenda y mito. Dossoles, Burgos, 2000.

viernes, 5 de abril de 2013

Novedades musicales destacadas, marzo 2013.


Amaranthe - The Nexus. Los suecos Amaranthe son un soplo de aire fresco para la manida escena power metal melódico, y es que han conseguido hacer una propuesta nueva y original, basada fundamentalmente en la combinación de tres voces. Una femenina, Elize Ryd, quizás la nueva gran sensación del metal melódico, con su tono lleno de belleza y intensidad. Y dos voces masculinas, la melódica de Jake E Berg, y la gutural de Andreas Solveström, que aportan agresividad y riqueza a la mezcla. En temas llenos de ritmo, muy intensos y pegadizos, en los que combinan muchos elementos: grandes melodías vocales y estribillos (Afterlife o Invincible), ritmos apoteósicos (The Nexus, su tremendo single) sonidos electrónicos y muchos sintetizadores (Razorblade o Electroheart), tremendas combinaciones de agresividad y belleza melódica (Theory of Everything o Stardust), toques oscuros e industriales muy originales (Mecanical Illusion, muy favorita) y grandes medios tiempos (Burn with Me, Infinity). En definitiva, un disco de una exquisita producción de uno de los grupos revelación del año, los puristas del género les acusaran de ser lineales y comerciales (casi discotequeros) pero suponen una frescura que, desde mi punto de vista, se agradece. Notables y con margen de evolución y mejora.


Bon Jovi - What About Now. Pequeña decepción el nuevo disco de Bon Jovi, sobre todo si lo comparo con los nuevos discos de Aerosmith, Van Halen o Whitesnake, que han recuperado su mejor nivel. Bon Jovi baja el pie del acelerador respecto a su anterior The Circle, y pensé que harían lo contrario. Por supuesto, no esperaba a estas alturas que regresaran a sus orígenes, pero algo más de garra e intensidad rockera se echa de menos. Todo son guitarras suaves, melodías edulcoradas y estribillos que entran rápidamente, en temas con mucha carga de pop, de folk sureño americano e, incluso, del indie actual. El disco arranca con buenos hits, de rock lleno de calma y calidad comercial: Becuase We Can, single bastante original y radiable, I’m With You, What About Now, y mi favorita Pictures of You (100% Bon Jovi). Luego la balada Amen, excesivamente melosa, y la coreable para directo That’s the Water Made Me, otra de las mejores. Demasiados cortes pausados combinados con otros interesantes como What’s Left Of Me o Room At The End Of The World. Bon Jovi se centra en llegar a un público muy amplio y pierde gran parte de su hard rock, del blues de la guitarra de Richie Sambora, y sobre todo del dinamismo y energía inherentes al rock duro. Bon Jovi ya es un grupo para llenar estadios y de pop-rock, con un Interesante disco, del que esperaba más. 


Clutch - Earth Rocker. Clutch son uno de los mejores grupos de rock duro y rock & roll americano, procedentes de Germantown (Maryland) regresan a la actualidad, tras cuatro años desde su genial Strange Cousins From the West, y lo hacen con su décimo disco de estudio. Earth Rocker es otra demostración de buen hacer Neil Fallon y sus huestes, aumentando la crudeza e intensidad de su rock duro sureño, de su stoner afilado, de su blues-rock potente y psicodélico. Las guitarras son cortantes y rotundas, los riffs tremendos en temas potentes de épicos estribillos, como la inicial Earth Rocker o el temazo Crucial Velocity, tremendo inicio completado con la potente Mr. Freedom. El blues delicioso de armónica llega con D.C. Sound Attack!, para regresar al rock crudo y afilado con Unto The Breach. De temas tranquilos de rock sureño psicodélico como Gone Cold, se pasa otros con grandes riffs y potencia vocal como: The Face, Book, Saddle, And Go y Cyborg Bette. En definitiva, Clutch son de lo mejor que se puede escuchar en el rock duro actual, y nos ofrecen un disco adictivo, efectivo, tremendo y lleno de canciones sublimes, si no los conocéis es buen momento para que os adentréis a su amplia discografía, y os acerquéis a este Sobresaliente Earth Rocker.


FM - Rockville I & II. Unos clásicos británicos del AOR/Hard Rock regresan a la actualidad tres años después de su excelente Metropolis de 2010, disco con el que regresaban tras 15 años de silencio. La banda del gran cantante Steve Overland nos ofrece un disco doble, lo que hace años era una temeridad, pero que ahora vuelve a estar en boga. Un trabajo lleno de calidad, de melodías desbordantes y una gran producción y sonido, para más gloria de la voz de Steve, que lo inunda todo. Mucha calidad y energía (con aire a Def Leppard) en su adictivo single Touch Love o High, mucha melodia y grandes guitarras acústicas y teclados en Wake up the World o Bad Adicction. Constantes guiños a los sus queridos 80 (actualizados) en Show Me The Way o Runaway Train, mucho sentimiento y pasión en medios tiempos notables como Story Of My Life o Forever And a Day. Y colosales cierres de ambos discos con dos soberbios temas de AOR emocional como High Cost of Loving (tremenda) y Last Chance Saloon, de aires sureños. Los fans de FM y del AOR/Hard elegante estamos de enhorabuena, Rockville es una obra variada y Notable.


Pretty Maids - Motherland. Los daneses Pretty Maids nunca fallan, tras su espectacular Pandemonium, nos ofrecen un Motherland lleno calidad, melodía y potencia. La voz de Ronnie Atkins y la guitarra Ken Hammer siguen liderando al grupo tras más de 30 años de carrera, sabiendo adaptar su sonido a los tiempos actuales, a base de grandes composiciones en las que han ampliado sus horizontes musicales. El inicio es espectacular con dos temazos 100% Pretty Maids, mezcla de melodía e intensidad, como el single Mother Of All Lies y To Fool A Nation. Seguimos con la heavy y potente Iceman, y la delicada y melódica (con aires pop) Sad To See You Suffer, de mis favoritas. Junto con la progresiva y tremenda Infinity, en la que demuestran su apuesta por ampliar sus miras musicales. El disco mantiene el nivel con Motherland y Why So Serious, dos pelotazos de hard/metal melódico, no obstante, Hooligan y I See The Ghosts bajan algo el nivel. Para recuperarlo con un gran final formado por: la elegante y emocionante Bullet For You, la intensa y llena de cambios de ritmo Who What Where When Why, y la orquestal y original Wasted, con grandes arreglos y teclados. Demostrando que Pretty Maids tienen aún mucho que ofrecer a la escena del rock duro con discos tan Notables como Motherland.


Serenity - War of Ages. Descubrí a este grupo austriaco de metal melódico sinfónico con su primer y sorprendente trabajo Words Untold & Dreams Unlived del año 2007, estaba colmado de grandes y sublimes melodías, de elegantes estribillos y composiciones que los ponían a la altura de grandes del género como Sonata Arctica o Kamelot. Pero sus dos siguientes discos no me llenaron, ni creo que llegaran al nivel del primero. Sin embargo, su nuevo War of Ages recupera el nivel, y de que manera, regresando a esa elegancia y belleza melódica de los primeros Serenity. La voces tremendas de Georg Neuhauser y, el nuevo miembro del grupo, la cantante femenina Delauney Clementine se complementan de forma sublime. Esas grandes líneas vocales se unen a la profusión de teclados, arreglos sinfónicos muy épicos, muchas y maravillosas orquestaciones, con elementos bastante novedosos y progresivos. Una sorpresa también son sus letras históricas (sobre Enrique VIII o Napoleón) muy trabajadas. Todo son canciones inmensas llenas de armonías y una gran amplitud musical como la inicial Wings of Madness (single y elaborado video), las magníficas y llenas de belleza: War Of Ages, Shining Oasis o Age of Glory. Sublimes y emocionantes baladas como For Freedom’s Sake. Las complejas y maduras Tanneberg y Legacy of Tudor, y la majestuosa The Matricide (uno de los temas del año) para finalizar una lograda versión del Love of my Life de Queen. Serenity alcanzan la madurez con un disco Sobresaliente en composición, sonido, producción, portada, un imprescindible del año para los amantes del metal melódico más elegante.


Soilwork - The Living Infinite. Los suecos Soilwork son uno de los grandes del death metal melódico, con grandes discos en su Natural Born Chaos o Stabbing The Drama o su anterior The Panic Broadcast, y a pesar de la pérdida de su guitarrista original Peter Wichers, se descuelgan con su mejor y más ambicioso disco. The Living Infinite es un disco largo, otro disco doble, 20 grandes canciones en las Soilwork amplían, mejoran y hacen madurar sus horizontes musicales. Una acertada evolución musical en la que mucho tienen que ver su excelso cantante Björn “Speed” Strid, el gran teclista Sven Karlsson y el nuevo guitarra David Andersson, que han llevado al grupo a nueva dimensión más melódica, y desde mi humilde punto de vista, de una calidad musical tremenda. El death/thrash metal sigue presente, pero enriquecido de forma excepcional con voces melosas y unas melodías sublimes. Spectrum Of Eternity supone un apabullante inicio de un disco en el que los temazos rápidos, afilados y llenos de melodías se suceden: This Momentary Bliss, Tongue, Vesta, Let The First Wave Rise... estamos ante el cenit del metal/death/thrash del siglo XXI. En el segundo disco se confirma lo que digo con trallazos como: Loyal Shadow, Rise Above The Sentiment (sublime single), la pesada y oscura Owls Predict, Oracles Stand Guard o Long Live The Misanthrope. Mención especial para cuatro temas en los que apreciamos la influencia de The Night Flight Orchestra (proyecto muy revival de los 70 y 80 paralelo de David y Björn) que son los originales y diferentes Antidotes In Passing, Parasite Blues, Whispers And Lights o The Windswept Mercy, que convierten a The Living Infinite en el mejor disco de Soilwork, en mi opinión. Sobresaliente disco, complejo, variado, para degustar con tranquilidad y que eleva a los Soilwork a la cumbre del metal moderno.


Spock’s Beard - Brief Nocturnes and Dreamless Sleep. Había escuchado otros discos de Spock’s Beard (como los complejos y llenos de calidad Snow o X) pero no me han llegado tanto como Brief Nocturnes and Dreamless Sleep, a pesar de no contar desde 2002 con el gran Neal Morse, y de haber perdido a Nick D'Virgilio, otro de sus líderes. El nuevo cantante Ted Leonard (Enchant, otro gran grupo progresivo) es tremendo, y Spock’s Beard se hacen más accesibles y sonoros dentro de su complejidad progresiva. El trabajo de Alan Morse a las guitarras es sublime, y los teclados neo-porgresivos del señor Ryo Okumoto lo inundan todo. Las señas de identidad del disco son las armónicas melodías, las sublimes atmósferas, aires muy al AOR de los ochenta combinados con los ritmos sincopados progresivos en temas como: la inicial y adictiva Hiding Out, las trepidantes I Know Your Secret y Afterhoughts, el AOR técnico y progresivo de A Treasure Abandoned o Submerged (aires Kansas y Genesis). Temas pegadizos y rockeros llenos de grandes estribillos como Something Very Strange o Down A Burning Road, y la épica y sinfónica Waiting for Me (en la que colabora como compositor Neal Morse, y se nota). En definitiva, gran disco de Spock’s Beard, que han conseguido hacer un disco progresivo, pero apto para todos los oídos rockeros. Notable alto.

En Abril: Avantasia, Volbeat, Stone Sour, Killswitch Engage, Him...